Desnudando la memoria. Reflexiones sobre "En carne viva".
Este poema lo escribí una vez acabado el libro, por lo que no está incluido en "El extraño placer de acariciar la cicatriz".
En el poema "En carne viva", la memoria se presenta como un acto de valentía, un viaje hacia los rincones más oscuros de nuestro ser. Explorar el pasado es enfrentarse a dragones interiores, a la tristeza que golpea suavemente como una piedrecita contra la ventana. Este poema intenta capturar la esencia de cómo la memoria puede ser un refugio peligroso, un lugar donde revivimos no solo los momentos de ternura, sino también las heridas.
La memoria no siempre es un espacio seguro. A veces, es un acto masoquista de autoconocimiento, donde exponemos nuestras vísceras al aire, despojándonos de las capas protectoras que construimos para enfrentarnos al presente. La poesía, en este sentido, nos permite mirar esos recuerdos de frente, desafiar el dolor que los acompaña y encontrar una extraña forma de amor propio en medio de todo ello.
En carne viva es una invitación a reflexionar sobre cómo nuestras experiencias pasadas moldean quiénes somos hoy y cómo, a pesar del dolor, hay belleza en el acto de recordar y revivir. Es un recordatorio de que, aunque la memoria nos exponga nuestros miedos más profundos, también es una puerta hacia la comprensión y la sanación personal.
En carne viva
También es esto, a veces, la memoria:
bajar a los infiernos de uno mismo,
escalar las celosías del pasado
y desafiar recuerdos
custodiados por dragones,
desoír las diminutas piedrecitas
que te lance la tristeza a la ventana,
bailar al compás de los boleros
que te cante la nostalgia por las noches,
revivir, como caricias afiladas,
los escándalos que cometiste en los hoteles,
despojarse de la piel que te recubre
y exponer las vísceras al aire.
La memoria es, en resumen,
un refugio donde nunca estás a salvo,
una forma masoquista de quererse.